sábado, 16 de noviembre de 2013

Consumo: Por gusto u Obligación



     El fenómeno de la economía ha venido surgiendo desde hace millones de años donde se ha destacado por sus etapas de grandes ganancias y pérdidas, causado por factores que el hombre  muy sutilmente provoca para sacar grandes ventajas. Claro está que todo lo bueno viene con su “talón de Aquiles”. Es evidente que tanto productores como consumidores no van a obtener igualdad de  beneficios cuando se involucran movimientos y estrategias en el mercado económico. Siempre hay un lado que alcanzará su propósito, pues “el mundo es demasiado grande para satisfacer las necesidades de todos, pero demasiado pequeño para satisfacer la avaricia de algunos” (Gandhi).

     Con la llegada de la revolución industrial se desarrolló la producción en masa y la sociedad de consumo. A medida que la manufactura aumentaba, las ventas se incrementaban. La calidad era la mejor y los clientes estaban satisfechos porque el mercado suplía sus necesidades a un buen precio. Pero todo cambió cuando algunos productores percibieron que los bienes poseían vida útil poco funcional para la industria y al eliminarla las personas se verían obligadas a comprar, multiplicando las ventas. Así, nació la obsolescencia programada, cuya única preocupación y función es maximizar las utilidades volviendo a los bienes inútiles en  un corto tiempo. 


     El bombillo fue el primer objeto de este fenómeno, convirtiéndose en un medio para controlar al consumidor. Desde que este fue inventado se volvió indispensable para el hombre, por consiguiente al disminuir su máximo tiempo de duración apareció la necesidad de reemplazarlo en un breve periodo, generando un mayor gasto e incrementando el mercado económico. Después otros productos fueron adaptados con esta programación y el hombre ya había sido totalmente involucrado en una nueva cultura de “usar y tirar”.
    Aunque esto no era suficiente para que los individuos incrementaran sus compras, otro método era generar una necesidad que no lo era e implementar una idea y sentimiento de gastar. Por medio del marketing, diseño y la publicidad, las personas se sentían seducidas por obtener algo nuevo, mejorado o divertido de lo que ya tenían en sus hogares. Como consecuencia, apareció una generación de consumidores insatisfechos, que requerían estar  constantemente comprando para alcanzar altos niveles de felicidad, siendo ésta subjetiva y de corta duración.
 



     Los productores en las fabricas también estaban desarrollando una serie de problemas, ya que elaboraban manufactura incompleta, lo cual les creaba frustraciones por el aumento de quejas entre los consumidores. También había inseguridad, insatisfacción y estrés para ellos, porque al principio el propósito no se enfocaba tanto en las ventas, sino en la calidad del producto, esta debía ser la mejor, como fue el caso de la invención del Nylon y su larga resistencia. Además de la producción sin límites que estaba creciendo cada vez más. Las consecuencias de esta saturación de manufactura era disminuir los precios y hacer más asequible los bienes para incentivar su compra, asimismo llenando a los consumidores de basura y en su mayoría, de cosas innecesarias. 

      La acumulación de estos desechos llega a países del tercer mundo, donde se empieza almacenar todo en un sólo lugar generando altos niveles de contaminación. Por ejemplo, Ghana lleva soportando hace varios años este efecto, varios expertos han llegado a la conclusión que este país se ha convertido en el basurero del mundo y lo más grave aún es que ya no hay espacio para esto. Es tanto lo que se está produciendo hoy en día que hay una aglomeración de objetos inservibles. Además, hay un desperdicio de los recursos naturales, que poco a poco se van a ir acabando, puesto que son limitados. 

     Hoy en día nacemos codificados para comprar se volvió parte de nuestra cultura. Esta palabra se encuentra en cada momento de nuestras vidas, donde sacamos cualquier excusa para adquirir más de lo necesario. El mercado económico inventa e innova todo el tiempo para mantenernos contantemente invirtiendo en sus productos. Hay muchos factores que nos influyen y están permanentemente acosándonos, como Internet. Esta herramienta que usamos con frecuencia nos mantiene informados  de las nuevas tendencias y sucesos que ocurren en el mundo. Igualmente, se ha convertido de gran ayuda, ya que muchas veces nos colabora a simplificar nuestro tiempo y dinero. Además de gestionar y compartir conocimiento. Sin embargo, no todas las personas tienen acceso a este instrumento por problemas políticos, sociales, culturales, etc.  
 
     Para concluir, todo esto está dado por una nueva era electrónica en la que nos encontramos. Anteriormente en la sociedad industrial todo era diferente, había leyes impuestas y no existían tantos medios para incentivar a la sociedad a consumir,  era poco usual comprar por comprar, sino solo lo que era necesario. A medida que la globalización fue expandiéndose cada vez más se crearon herramientas y medios para que los individuos sintieran la obligación de asumir un gasto por cualquier cosa, excusándose en la promoción que el mercado realizaba para manipular este efecto. En la actualidad estamos acostumbrados a adquirir en grandes masas bienes que no son necesarios, pero que mueven grandes economías. El dilema de esta era es que nunca vamos a saber cuándo debemos parar y lo más probable es que en un futuro muy cercano desarrollemos problemas por esta incógnita, donde se involucrará el medio ambiente y la sostenibilidad de la sociedad. Debemos entonces tener en cuenta que esta compra excesiva afecta también a nuestra salud mental y convivencia.

Bibliografía
-          Cosima, Dannoritzer. Comprar, Tirar, Comprar.Documental.2010. (Recurso Audiovisual).

No hay comentarios:

Publicar un comentario